domingo, 5 de junio de 2011

UNA TRAGICA HISTORIA.

CAPITULO QUINTO.
Nos instalemos en Barcelona, cerca del paralelo...En una pensión de mala muerte,con tristeza contemplé la pequeña habitación, no había mucho que ver: un suelo de madera sucio,un ajado papel en las paredes, dos camas y una mesilla de noche,no me importaba porque aquél era sólo un cuarto alquilado,tenia los ahorros de toda mi vida y nos mudaríamos pronto. Mercedes cada día tenia el carácter más duro y su corazón envejecía minuto a minuto, refugiando en el sus misterios mas perversos,no se cuando su cordura se quebró, me sentía tan culpable...
Gracias a Josefina adquirió una cultura que yo nunca le hubiese dado y, gracias a su porte fino y distinguido encontró trabajo muy pronto, su fama como pianista creció como la espuma, las personas enmudecían al oírla tocar, yo la miraba y veía que con la punta de los dedos sobre las teclas de marfil del obediente piano, su corazón se enardecía, yo no lograba apartar los ojos de su rostro inusitadamente serio, con la boca curvada en una mueca de tristeza permanente.Pasaron los meses...Alquilemos un pequeño apartamento en la calle Valencia, desde las ventanas podíamos admirar La Sagrada Familia, de Gaudi, es un templo con  varios y esbeltos campanarios,en mas de una ocasión me refugie en ellos...
Mercedes solo tocaba para la alta burguesía, en Pedralbes, el Liceo y en fiestas privadas...Un día acepto  un hombre mucho mas mayor que ella, por supuesto rico y de muy buena familia, una de las mejores de Barcelona. Eduardo era un hombre delgado y de estatura mediana.Su único rasgo distintivo era la barbilla que destacaba en su rostro. A sus cincuenta y ocho años,en su densa cabellera solo se veian canas...Mercedes irrumpió vestida con su mejor traje de seda y su sombrerito negro, se atusó la cabellera larga y oscura.-Te presento a mi futuro marido mamá- manifestó, lanzándome una agresiva mirada. Eduardo sonrió acercándose hacia ella, le paso un brazo por los hombros y estrecho a Mercedes contra su pecho, era un palmo mas alto que Mercedes, Eduardo asintió y Mercedes le estampo un beso en la mejilla dejándole una marca de pintalabios que el se apresuro a limpiar con el dorso de la mano...Yo contemplaba su cara sombría y una vez a solas le pregunte .
-¿Que clase de esposa seras?-.Se ríe, con una sonrisa burlona que mas bien es una mueca diabólica.
-Te diré mamá,y una sola vez para que te quede claro,que me voy a casar con Eduardo!Te guste o no¡-.
-!Mercedes¡¿Que va a ser de ti?-exclame
-No te preocupes, mamá- dijo, volviéndose hacia mi- Podrás sentirte orgullosa de mi, no podría haber escogido mejor-exclamo Mercedes en tono triunfal.
Eduardo era honrado y persona de fiar, sus visitas empezaron a representar para mi un continuo pesar,yo sabia que mi hija era una fiera indomable esperando la ocasión para despedazarlo...con la palidez en el rostro y la permanente tristeza en sus ojos parecía frágil...pero yo la conocía y la temía, acobardada cerraba los ojos.
Una fresca mañana de primavera,Mercedes se levanto de la cama,la brisa agitaba los visillos blancos de la ventana.En su interior Mercedes se sentía nerviosa, dentro de unas horas estaría casada,sobre el escritorio había un espejo ovalado.Antes de recogerse el pelo, Mercedes observó un momento su imagen reflejada, pero no reconoció la cara que le devolvía la mirada. Sus ojos negros y antaño chispeantes, hoy hundidos entre los rasgos demacrados, no se sentía capaz de mirar a nadie a la cara, y hoy mucho menos a si misma,la tormenta que bullía detrás de su frágil fachada,no era nada mas que eso,fachada.Mercedes sabía que había llegado el momento, pero esa mañana necesitaba recrearse para seguir adelante.Mercedes alzó la mirada hacia el espejo y vio a Josefina detrás de ella, cerro los ojos y sonrió...
Se caso con Eduardo esa mañana y durante varios meses viajaron por toda Europa, Eduardo estaba loco de amor...cegado por la pasión que Mercedes le daba,ella lo adulaba a todas horas y el se lo creía...yo no podía dejar de ver y de escuchar todas sus mañas, pero esa noche mi hija me demostró su locura del todo...
-!Quiero una casa en San Ramón¡ una enorme casa para nuestros hijos cariño-dijo con una enorme sonrisa mientras cenábamos-!Quiero que nazcan donde yo¡-¿Recuerdas mamá?-.
Me estremecí al oírle decir-!Lo que tu quieras amor mio¡-por unos instantes me pareció ver la sombra de la señora Josefina.La visión se desvaneció en un segundo, pero inmediatamente sentí un punzante dolor.Cuando Eduardo se retiro y nos quedamos solas en el salón con temor la recrimine-¿Mercedes que buscas?-!Deja el pasado en paz¡-.
-¡No puedo mamá! -¡Jure que volvería y así va a ser¡-.














1 comentario:

Sonia Conde Sinsecretos dijo...

Ahora es ese momento en que te quedas enganchado y quieres más, un poco más...esperaré con paciencia...